How to feel God's Presence - Cómo tener la presencia de Dios según la biblia

Cómo tener la presencia de Dios según la biblia

Tiempo de lectura:5 Minuto, 55 Segundo

La presencia de Dios en nuestra vida, es un privilegio inimaginable e invaluable.

Tenerla, nos permite permanecer en armonía con el cielo y disfrutar de la dirección de Dios en todo cuando hagamos.

El día de hoy, quisiera compartir una corta reflexión acerca de cómo tener la presencia de Dios en nuestra vida.

Para hacerlo, voy a partir de una historia que encontramos en la biblia.

El libro del profeta Samuel relata que en cierto momento, cuando la decadencia moral de los líderes del pueblo de Israel y del pueblo mismo era deplorable, el pueblo entró en guerra con los filisteos.

En ese entonces, los hijos de Elí lideraban el sacerdocio siendo hombres blasfemos y profanos, sin amor por Dios, ni temor hacia Él.

Elí ya era un hombre muy viejo, el cual no había educado correctamente a sus hijos ni les había restringido en cometer los pecados que cometían.

Por razón de estas cosas, Dios se había apartado de Israel y de sus líderes.

En ese contexto, en determinado momento de la guerra, los israelitas pierden una importante batalla contra los Filisteos.

Veamos lo que dice la biblia que pasó luego:

Cuando el ejército regresó al campamento, los ancianos de Israel dijeron:

 

«¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor por medio de los filisteos?

 

Traigamos el arca del pacto del Señor, que está en Siló, para que nos acompañe y nos salve del poder de nuestros enemigos».

 

Así que enviaron un destacamento a Siló para sacar de allá el arca del pacto del Señor Todopoderoso, que reina entre los querubines.

 

Los dos hijos de Elí, Ofni y Finés, estaban a cargo del arca del pacto de Dios.

 

Entonces los filisteos se lanzaron al ataque y derrotaron a los israelitas, los cuales huyeron en desbandada.

 

La matanza fue terrible, pues de los israelitas cayeron treinta mil soldados de infantería.

 

Además, fue capturada el arca de Dios, y murieron Ofni y Finés, los dos hijos de Elí.

 

1 Samuel 4: 3 – 4; 10-11

De la historia anterior, quisiera realizar una serie de observaciones que nos permitirán reflexionar acerca de como tener la presencia de Dios en nuestra vida.

La presencia de Dios permanece con quienes le honran

Del relato anterior, observamos que Israel quería los beneficios de la presencia de Dios, sin embargo, no quería a Dios mismo, pues no lo honraba.

Este es una actitud común que también observamos hoy día. Personas de todo tipo, queremos que Dios nos ayude y bendiga, sin reconocerle como el señor de nuestra vida.

Tenemos una imagen distorsionada de Dios, como de alguien en quien solo pensamos cuando necesitamos abrir alguna puerta en nuestra vida.

No pensamos en Él como el padre sabio y amoroso que desea ayudarnos a orientar nuestro camino.

No queremos escuchar lo que Dios tiene para decir, tampoco queremos seguir sus mandamientos, solo queremos las bendiciones de Él.

Esto simplemente no puede ser así.

La primera observación que quiero hacer, es que la presencia de Dios reside en aquellos que le honran y le obedecen, y departe de en medio de aquellos que se apartan de la obediencia a Él.

La presencia de Dios permanece donde es valorada

Al leer con atención la historia anterior, podemos ver como los líderes del pueblo de Israel, y el pueblo mismo, tenía por poco la presencia de Dios.

Ellos pensaban que la presencia de Dios era algo así como un amuleto que podían usar a su conveniencia.

Tal fue su nivel de menosprecio por la presencia de Dios, que se atrevieron a sacar el arca del pacto del tabernáculo mismo, lo cual no les era lícito.

La llevaron como si fuera un amuleto de guerra, pensando que por el solo hecho de que el arca estuviera con ellos, Dios les daría la victoria.

Tal acción supersticiosa y presuntuosa, muestra claramente el poco valor que le daban a la santa presencia de Dios.

La idea de que algo material es tan sagrado, que Dios no nos dejará fracasar por amor a ello, es una idea supersticiosa.

Los israelitas no solo perdieron la batalla sino que también perdieron el arca misma.

Este tipo de ideas deben ser remplazadas por amor, diligencia y temor del Señor.

La segunda observación que quiero hacer, es que presencia de Dios permanece y reposa sobre aquellos que comprenden su infinito valor.

En aquello que le dan a Dios en amor la honra y el respeto que Él merece.

La presencia de Dios se mantiene cuando nos arrepentimos

De todos los pecados que había cometido el pueblo y sus líderes, no hubo uno tan grande que retirara el favor y la protección de la presencia de Dios de en medio de ellos, como lo fue el no arrepentirse.

Si el pueblo y sus líderes hubieran reconocido su pecado.

Si hubieran quitado la vista de sí mismos pensando que merecían la victoria y que Dios tenía que dárselas por tener el arca.

Si en lugar de poner su confianza en el arca, la hubieran puesto en Dios con un corazón arrepentido, Dios en su infinito amor los hubiera perdonado y los hubiera favorecido.

Sin embargo, debido a su incapacidad de ver errores en sí mismos y de arrepentirse, tuvieron que perecer.

La tercera observación que quiero hacer, es que la presencia de Dios reside con los humildes y pobres de espíritu.

Como seres humanos podemos errar, Dios no nos abandona solo porque nos equivocamos.

Sin embargo, cuando pecamos debemos buscar a Jesús y en sus méritos, con arrepentimiento, aceptar el perdón de Dios, y Él seguirá caminando con nosotros.

Conclusión

Quisiera concluir diciendo que la presencia de Dios siempre debería ser considerada como la mayor bendición, y la perdida de su presencia y de su poder restrictivo sobre el mal, debería ser temida como la calamidad más horrible.

Dios es soberano y su amor y misericordia son infinitos, sin embargo, esperar el bien de Dios cuando estamos en abierta rebeldía y sin arrepentimiento, es una acción presuntuosa.

Después del episodio de la captura del arca, vemos en la biblia como Elí fallece al recibir la noticia, al igual que la esposa de uno de sus hijos.

Ellos no fallecen como respuesta al dolor por causa de la muerte de sus seres queridos, fallecen por el horror de que la presencia de Dios, manifiesta en el arca, ya no estaría en medio del pueblo.

Esto nos enseña que la presencia de Dios es más preciosa que la vida misma o que la de nuestros seres queridos.

Por eso debemos amarla, valorarla, honrarla y protegerla para que la luz de Dios siempre brille en nuestro camino.

Espero que estas palabras sean de bendición para tu vida.


¿Y tú qué piensas? ¿Te gustaría tener la presencia de Dios en tu vida?  Compártelo en los comentarios.


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Un abrazo, Dios te bendiga.

Cómo tener la presencia de Dios según la biblia

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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