juzgar a las personas sin conocerlas

Por qué no debemos juzgar a las personas sin conocerlas según la biblia: 4 casos

Tiempo de lectura:4 Minuto, 4 Segundo

La biblia presenta en múltiples ocasiones invitaciones a no juzgar a las personas sin conocerlas.

En este blog ya se ha escrito una entrada sobre el tema de lo que la biblia dice acerca de juzgar a los demás.

Al estudiar sus páginas, es evidente que algo no está bien cuando lo hacemos.

¿Pero cuál es la razón?

El día de hoy quisiera proveer una perspectiva acerca de por qué no juzgar a las personas sin conocerlas, basado en lo que la biblia enseña.

Para hacerlo, te invito a que leas conmigo este corto pasaje:

Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias?

 

¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios!

 

Está escrito:

 

«Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios».

 

Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.

 

Romanos 14: 10 – 12

Estos cortos versículos nos dan testimonio de una importante verdad.

La verdad de que Dios es el único juez, capaz de juzgar con justicia el caso de cada persona.

Cuando decidimos juzgar a otras personas, ingenuamente estamos pensando que somos capaces de hacer algo que solo Dios puede hacer.

Juzgar a alguien por sus acciones presentes, requiere conocer muchas cosas que nosotros somos incapaces de ver.

Un ejemplo de esto es la crianza de una persona.

Muchas de las debilidades de carácter que tenemos, son el resultado de lo que vivimos en nuestra infancia.

 

1° Caso

No debemos juzgar a las personas sin conocerlas, aquella mujer que juzgas como fácil, bien pudo haber sido abusada de niña.

Pudo tener un mal padre que la maltrataba y que nunca la hizo sentir amada.

Eso genera que ella busque el afecto de su padre en otros hombres.

2° Caso

No debemos juzgar a las personas sin conocerlas, aquel joven que vez con desprecio por su forma de vestir, o su forma de hablar, puede tener una profunda herida en su corazón causada por el divorcio de sus padres.

Eso hace que quiera tener la atención que le negaron por los problemas del hogar, o que quiera inconscientemente hacerles daño.

3° Caso

No debemos juzgar a las personas sin conocerlas, aquel que piensas que es materialista, simplemente puede estar buscando una seguridad financiera que nunca tuvo en la vida.

4° Caso

No debemos juzgar a las personas sin conocerlas, aquella persona que juzgas de orgullosa o arrogante, pudo haber vivido en un medio donde siempre le hicieron sentir que era especial y mejor que los demás.

Son infinitos los ejemplos que podrían darse.

Incluso tú, en tu vida, con tus defectos, que los tienes; no estás libre de que otras personas te miren de forma superficial, y no comprendan el trasfondo de tus luchas.

La buena noticia es que Dios sí.

Las personas adultas en muchos casos somos el resultado de lo que hacen con nosotros cuando fuimos niños, pero Dios conoce cada historia.

Con profunda atención e interés está tratando de dirigir cada vida hacia Él.

No para juzgarla o destruirla, sino para ayudarla a sanar del dolor que la vida y el pecado le han causado.

Nosotros somos incapaces de conocer el pasado, la historia, la mente y el corazón de cada uno.

Por esto no es nuestro deber, responsabilidad, derecho o prerrogativa juzgar, o criticar a nadie.

Dios, por el contrario, es un padre amoroso y misericordioso que juzga con verdad y justicia el caso de cada cual.

Él sabe que las luchas y debilidades de cada persona tienen causas que la superan a sí misma.

Por eso es capaz de mirar con paciencia, con ternura, con comprensión, con compasión, cuando nosotros miramos con desprecio.

Él es capaz de mirar con amor a aquel que nosotros miramos con indiferencia.

Porque él conoce de forma perfecta a cada cual, es capaz de amar y aceptar de forma perfecta a cada cual.

Pero no nos deja con nuestras heridas y pecados, nos sana y nos limpia de ellos.

Incluso tú, si juzgas, necesitas ser sanado por Dios de ese mal.

Déjale el papel de juez a Dios.

Tú dedícate a servir, a amar, a sanar, a ayudar.

Espero que estas palabras sean de bendición para tu vida.

Veamos este corto sobre una reflexión de No juzgar a los demás.


¿Te cuesta no juzgar a otros? ¿Cuál es la circunstancia por la que atraviesas? Déjanoslo saber en los comentarios.


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Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

Por qué no debemos juzgar a las personas sin conocerlas según la biblia: 4 casos

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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