¿Qué dice la biblia acerca de juzgar al prójimo?

El tema de juzgar en la biblia es uno de mucha importancia.

Con frecuencia hemos escuchado que la biblia habla acerca de no juzgar a otros.

Quizá por eso hoy día pareciera haber un consenso en diferentes culturas respecto de que no juzgar es lo mejor.

Aun así, muchas personas, incluso cristianas, luchamos con el hecho de juzgar a los demás.

Quizá quisiéramos no hacerlo, pero nos resulta difícil.

Surgen entonces las preguntas, ¿qué dice la biblia acerca de juzgar a los demás?, ¿es verdad que la biblia nos insta a no juzgar?, o incluso, ¿qué se habla acerca de juzgar en la biblia?

Veamos un aparte de la escritura para empezar a responder estas preguntas y otras más.

“(…) tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos.

 

(…) ante Dios todas las personas son iguales.”
‭‭

Romanos‬ ‭2:1, 11‬

Quisiera compartirte algunas observaciones respecto de lo que estos y otros versículos, nos enseñan acerca de juzgar en la biblia.

Pero antes definamos lo que es juzgar según la biblia.

Es decir, el significado bíblico de juzgar.


¿Qué significa juzgar en la biblia?

El significado bíblico de juzgar es formarse un juicio o una opinión sobre una cosa o persona.

Es tomar la actitud de un juez y deliberar acerca de un asunto o de las acciones de nuestro prójimo y emitir una sentencia o dictamen sobre ellas.

Al hacer un rastreo bíblico de la palabra juzgar, en los idiomas bíblicos originales, se puede observar que en algunos casos es un verbo, que significa «acusar o condenar«, y en otros viene de una raíz hebrea en donde indica “juzgar, liberar o gobernar”.

En el ámbito de gobernar, el significado bíblico de juzgar se refiere por ejemplo al tiempo en que el pueblo de Israel no tenía rey, sino que tenían un sistema de Jueces.

Estas personas eran líderes que dirimían las contiendas y dirigían al pueblo, de este modo juzgaban.

Si quieres profundizar en el significado y en donde se usa en la Biblia puedes visitar esta página web. 


Retomando la idea inicial, de que nos dice la Biblia sobre juzgar a los demás nos encontramos con lo siguiente:

Por qué la biblia nos insta a no juzgar al prójimo

#1 Al juzgar olvidamos que somos iguales ante Dios.

El apóstol nos dice en estos versículos que «ante Dios todas las personas son iguales».

Al ponernos como juez de otros, estamos pensando que somos superiores a ellos, cosa que no es cierta a la vista del cielo.

Muchos necesitamos con urgencia entender que todos somos igualmente pecadores ante Dios.

[bctt tweet=»No existe para Dios un hombre que por sus propias acciones o méritos sea mejor o peor que otro.» username=»soysegundo1″]

La biblia enseña que nuestras buenas obras, cuando se comparan con la santidad de Dios, carecen completamente de méritos.

Es decir, nuestras buenas acciones, por sí solas, no nos constituyen ningún mérito adicional ante Dios.

Lo único que nos permite ser aceptados por Él, es la gracia y el sacrificio de Jesucristo, sin los cuales nada de lo que hagamos tiene para Dios méritos redentores.


#2 Al juzgar menospreciamos la gracia de Dios

No debemos juzgar a otros porque el juzgar a los demás por su pecado es una muestra grave de no entender la gracia, y de rechazar el sacrificio de Jesucristo.

El apóstol nos dice en los versículos que estamos meditando hoy que al juzgar a otros nos estamos condenando a nosotros mismos, porque nosotros hacemos las mismas cosas.

Como hemos visto en el punto anterior, todos somos iguales ante Dios.

Al juzgar al prójimo, demostramos que vemos méritos en nuestro proceder que nos hacen mejores a los demás.

La realidad es que [bctt tweet=»lo que en verdad nos permite ser considerados salvos, es lavarnos diariamente en la sangre de Jesús.» username=»soysegundo1″]

Si juzgamos, no estamos valorando ni compartiendo la gracia que hemos recibido de Dios por los mismos pecados que estamos criticando.


#3 Al juzgar nos ponemos en el lugar de Dios

Querido lector, como dice el apóstol, al juzgar a otros no tenemos excusa.

Nosotros no conocemos las historias ajenas.

No conocemos la infancia, la crianza, los traumas, las heridas que cada persona lleva.

Si los conociéramos, seríamos más compresivos a la hora de emitir juicios porque entenderíamos el por qué se comportan así.

Y aun si los conociéramos no deberíamos juzgarlos.

[bctt tweet=»Solo Dios sabe la historia y el dolor de cada persona.» username=»soysegundo1″]

Es Él quien a su debido tiempo juzgará a cada uno de acuerdo a su santa ley y verdadera justicia.

Aunque queramos ser justos al juzgar, para nosotros es casi imposible serlo.

No nos corresponde juzgar a otros, solo a Dios.


#4 No debemos juzgar porque todos somos pecadores

Volvamos nuevamente a las palabras de Pablo, cuando dice que al juzgar a otros nos estamos condenando a nosotros mismos, porque nosotros hacemos las mismas cosas.

También cuando dice que ante Dios todas las personas son iguales.

[bctt tweet=»El pecado no es solo el cometer una acción indebida de vez en cuando, sino que se trata de una condición actualmente innata de la humanidad.» username=»soysegundo1″]

Una condición tal que a todos, sin distinción, nos separa de la misma forma y en el mismo grado de la presencia de Dios.

Con indiferencia de la acción, para Dios el pecado es la misma cosa.

Para nosotros hay pecados más graves que otros, para Dios el pecado es lo mismo en esencia.

Piensa en esto, la biblia compara el problema del pecado en la humanidad con la lepra.

Así se ilustra la forma como este nos separa de Dios.

Alguna vez escuché a un predicador decir que un campamento de leprosos es una de las cosas más fétidas y repugnantes a las que nos pudiéramos aproximar en toda nuestra vida.

El predicador decía que se puede sentir la terrible pestilencia a veinte metros de distancia o más.

Lastimosamente, ante la santidad perfecta de Dios, así es como se ve nuestra condición innata.

Imagínate entonces que tan extraños nos vemos ante Dios, cuándo nos juzgamos los unos a otros, si estamos embarrados hasta la coronilla de la misma sustancia.

Pero a pesar de eso, Dios vino a esta tierra a redimirnos, solo mediante la muerte de Jesús en la cruz todos hemos llegado a ser reconciliados con el cielo.


#5 Juzgar en la biblia es una muestra de orgullo

Consideremos algunos otros versículos de la biblia acerca de juzgar al prójimo:

En esencia, nuestra actitud al juzgar a los demás no es otra más que la del fariseo en la parábola del fariseo y el publicano:

“Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano».

 

Lucas 18:11

Si lo notas, el fariseo está haciendo una oración, y mientras la hace está juzgando a los pecadores y comparándose con ellos para exaltarse a sí mismo.

Jesús condenó su actitud en la parábola.

Considera lo triste y ridículos podemos llegar a comportarnos los seres humanos.

Dios desea ver en nosotros humildad, que todos los días de nuestra vida dependamos enteramente de Él.

En su lugar Jesús apreció la actitud del publicano.

“El publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Dios, sé propicio a mí, pecador».

 

Lucas 18:13

Todos, sin excepción, tenemos pecado en nuestra vida.

Si no vemos pecados en nosotros, pero si en los demás, o si pensamos que los pecados de los demás son peores a los nuestros, es porque somos orgullosos.

[bctt tweet=»En todo momento deberíamos escudriñar nuestro corazón para erradicar de allí el orgullo y la vanidad que nos hace creernos con derecho a juzgar.» username=»soysegundo1″]


#6 Juzgar nos impide amar a Dios como es debido

Sigamos analizando la parábola del fariseo y el publicano.

De acuerdo con ella, deberíamos tener mucho cuidado.

Al juzgar no solo estamos menospreciando la gracia de Dios por considerar que nuestras obras nos ameritan algo, sino que al tener la actitud del fariseo, estamos impidiéndonos a nosotros mismos amar a Dios como es debido.

Jesús lo expresó así en el caso de la mujer adúltera:

“(…) si ella ha amado mucho, es porque sus muchos pecados le han sido perdonados.

 

Pero a quien poco se le perdona, poco ama.”

 

Lucas 7:47

La gente veía aquella mujer y la juzgaba pensando que ellos eran mejores que ella.

Pero Jesús les mostró que su actitud los alejaba de Dios.

Al pensar que Dios tenían poco que perdonarles a ellos, se impedían amar a Dios por darles tanto perdón.

Cosa que la mujer si valoraba.

Si en nuestro corazón no hay humildad para vernos a nosotros mismos por lo que somos realmente, sino que pensamos ser mejores que los demás, ¿cómo podremos darnos cuenta de lo mucho que se nos ha perdonado?

¿Cómo podremos amar mucho al señor por darnos tanto amor y tanto perdón?

[bctt tweet=»Al juzgar, nos concentramos en los defectos de los demás y no en los propios. No apreciamos lo mucho que Dios nos ha perdonado y por eso no lo amamos.» username=»soysegundo1″]


Diferencia entre aconsejar, y juzgar o criticar

Ahora bien, continuando con el argumento de la historia de la mujer adultera, podríamos pensar:

«Yo sé lo mucho que Dios me ama, y que Él es bueno.

Por eso debo ser guarda de mi hermano y corregirlo en caso de verlo en un mal camino».

Lo anterior es parcialmente cierto.

Una cosa es hablar con alguien que necesita un consejo, una palabra de aliento para levantarlo.

Alguien que con amor necesita se le muestre en que está equivocándose para ayudarlo a redimirse y ser una nueva criatura, otra muy diferente, es señalar, juzgar o criticar.

Es mejor examinarse y pensarlo dos veces antes de dar nuestra opinión cuando nadie nos la ha pedido, muy probablemente lo hacemos por orgullo.

A fin de cuentas ¿por qué tienes que ser tú quien se lo diga?

¿No habrá alguien más adecuado?

Seguramente que sí.

Deberíamos evitar a toda costa dar nuestra opinión inútilmente sobre alguien.

Sin cuidar y amar al prójimo, sin gracia o compasión, las cuales son la manifestación de la obra del EspÍritu de Dios en el creyente genuino.

Debemos cuidarnos de opinar creyéndonos Dios, capaces de decir quién merece o no el cielo.

Pensando como el fariseo, creyendo que solo cierta clase de personas van a ir, las que son como yo, y que el resto están excluidas de su gracia.

Jesús dijo que las prostitutas y recaudadores de impuestos, por su capacidad de arrepentirse, iban por delante al reino de los cielos antes que los orgullosos, que pensaban no necesitar arrepentimiento.


Consecuencia de juzgar en la vida del que juzga

Si juzgamos neciamente, estamos invocando severidad en el juicio de Dios para nosotros.

Jesús claramente nos dice en la biblia:

No juzgues, o tú también serás juzgado.

 

Porque de la misma manera que juzgas a los demás, serás juzgado, y con la medida que uses, se te medirá a ti.

 

¿Por qué miras la mota de aserrín en el ojo de tu hermano y no le prestas atención a la tabla en tu propio ojo?

 

¿Cómo puedes decirle a tu hermano, “Déjame quitarte la mota”, cuando siempre hay un tablón en tu propio ojo?

 

Mateo 7: 1-5

Entendiendo que todos somos pecadores, y que a veces podemos ser más severos en nuestro sesgado juicio, es inteligente no juzgar a los demás.

Como Jesús dijo, si juzgamos así luego seremos juzgados con la misma severidad.


¿Quién puede juzgar según la Biblia?

La biblia es clara en decirnos que solo Dios tiene la potestad de juzgar a cada ser humano.

Leamos uno de esos versículos:

Solo hay un Legislador y Juez, el que puede salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres para juzgar a tu vecino?

 

Santiago 4:12

La Biblia es clara, Dios quien puede salvar y destruir, es el único que puede juzgarnos.

Él nos ama, nos conoce y nos perdona, si estamos junto a Jesús, no debemos temer a su juicio.

Su juicio será en favor nuestro.


¿Los cristianos pueden juzgar en alguna situación?

En el caso de la disciplina eclesiástica

En ciertos casos, sobre todo en el tema de disciplina eclesiástica, la iglesia como cuerpo colectivo tiene el deber de tomar decisiones sobre sus miembros.

Existen algunos casos extremos, en los cuales con el fin de proteger a la iglesia, se debe expulsar ciertas personas de su medio si estas están persistiendo en rebelarse contra Dios.

Un texto ejemplo para soportar este argumento es este:

¿Acaso me toca a mí juzgar a los de afuera?

 

¿No son ustedes los que deben juzgar a los de adentro?

 

Dios juzgará a los de afuera.

 

«Expulsen al malvado de entre ustedes».

 

1 Corintios 5:12-13

En el caso de falsos maestros o profetas

También, los cristianos somos llamados a usar el discernimiento para evitar caer presa de falsos maestros y profetas, si no que analizando sus frutos debemos concluir si escucharlos o no.

Un texto ejemplo para soportar este argumento es este:

»Cuídense de los falsos profetas.

 

Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.

 

Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?

 

Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo.

 

Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno.

 

Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego.

 

Así que por sus frutos los conocerán.

 

Mateo 7:15-20

En el caso de pleitos legales entre hermanos

La biblia también enseña que la iglesia debería mediar en asuntos de pleitos legales y disputas entre hermanos.

Si alguno de ustedes tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a presentar demanda ante los inconversos, en vez de acudir a los creyentes?

 

¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo?

 

Y, si ustedes han de juzgar al mundo, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar casos insignificantes?

 

¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos?

 

¡Cuánto más los asuntos de esta vida!

 

Por tanto, si tienen pleitos sobre tales asuntos, ¿cómo es que nombran como jueces a los que no cuentan para nada ante la iglesia?

 

Digo esto para que les dé vergüenza.

 

¿Acaso no hay entre ustedes nadie lo bastante sabio como para juzgar un pleito entre creyentes?

 

Al contrario, un hermano demanda a otro, ¡y esto ante los incrédulos!

 

1 Corintios 6:1-6

Los textos anteriores pueden sonar un poco confusos, pero recordemos que todo tiene su contexto, aquí Pablo está hablando de que juzgaremos al mundo en el futuro cuando estemos en el cielo.

Lo más importante es que está recomendando a que sea la iglesia quien medie en pleitos, en lugar de incoversos, pero no a individuos a juzgar a sus hermanos.

Principios que rigen estos procesos

En todos estos casos debe primar el amor.

De ningún modo se nos avala el chisme o la crítica.

Nunca deberíamos de juzgar de forma negativa.

Si como iglesia es estrictamente necesario involucrarnos en algún asunto ajeno, siempre debe ser con sabiduría con el fin de proteger a la iglesia, con el fin de ayudar, o con el fin de disciplinar al que está en error con la esperanza de redimirlo de su pecado.


¿Es pecado juzgar según la biblia?

Si lo hacemos fuera de los puntos que vimos anterioarmente, sí.

Al juzgar a otros vamos en contra del mandamiento que Jesús nos dio:

“No juzgues, y no serás juzgado.

 

No condenes y no serás condenadas.

 

Perdona, y serás perdonado».

 

Lucas 6:37


¿Qué hacer si alguien me está juzgando?

Si alguien te juzga y estás angustiado, ora para no sentir rencor por esa persona y exclama como Pablo:

 Mi conciencia está limpia, pero eso no me hace inocente.

 

Es el Señor quien me juzga.

 

1 Corintios 4: 4

[bctt tweet=»Si alguien te juzga, descansa en los brazos de Dios, sabiendo que Él te ha redimido.» username=»soysegundo1″]

El hecho de que alguien te juzgue o hable mal de ti no es una excusa para hacerlo tú.

Confía en Dios quien es justo y a su tiempo juzgará a cada uno con amor.


Conclusión

En el tema de juzgar en la biblia, necesitamos pedirle a Dios que nos ayude a ser humildes.

Reconocer nuestra condición, amar a los demás como a nosotros mismos.

Tolerar con ese amor sus debilidades y errores por grandes que sean.

Someternos diariamente al arrepentimiento y la justificación que solo provienen de Jesús nuestro señor.

La Biblia nos hace una invitación a que dejemos el juicio a Dios, quien siempre ha sido y siempre será el único santo y digno para juzgar.


Recursos

Consejos bíblicos para dejar de juzgar

#1 No te compares o creas que eres mejor que otros, recuerda que todos somos iguales ante Dios.

#2 Evita los prejuicios, escucha activamente y comparte con la persona, tal vez te sorprendas y termines con un amigo o amiga nueva.

#3 Intenta ver a las personas como las vería Jesús con amor, como hijos de Dios y en proceso de ser mejor.

#4 Evita personas que hablen mal de los demás o juzguen.

#5 Trata a otros como te gustaría que te traten.

#6 Enfócate en las características buenas que tienen las otras personas.

#7 Ora para que Dios te muestre por qué tienes esa tendencia y te ayude a cambiar.

#8 Utiliza los defectos que ves en los demás como un espejo para ver esos defectos en ti.

#9 Ora por las personas que no te agradan o deseas juzgar.

#10 Ayunar.

Espero que esta publicación te haya ayudado a aclarar el tema de juzgar en la biblia.


¿Estás luchando con juzgar a los demás?, ¿te gustaría dejar de hacerlo? ¿Cuál es la circunstancia por la que atraviesas? Déjanoslo saber en los comentarios.


¿Estás batallando con algún problema o circunstancia difícil en tu vida, y sientes que necesitas ayuda?

Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

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