Cómo vencer el ego según la biblia

El ego nos ha tocado a todos y constantemente nos preguntamos cómo vencer el ego según la biblia, porque es muy fuerte hacerlo con el día a día que llevamos.

En mi opinión, en la actualidad estamos viviendo en una cultura centrada en el yo, una cultura que alimenta el ego.

Esto nos afecta de alguna manera a todos.

Por ejemplo, una de las razones por las que decidí abandonar las redes sociales, donde alguna vez tuve cierto grado de popularidad, es porque comprendí que estas estaban contribuyendo a mis problemas de ego.

Si, yo también tuve problemas de ego, y quizá los tengo aún, pero en menor grado.

Le doy gracias a Dios porque es un tema en que me ha ayudado a mejorar demasiado.

El día de hoy, quisiera compartir contigo una de las claves que me ha ayudado a vencer mis problemas de ego.

La más importante.

Esta clave la encontramos en la historia bíblica de Daniel, la cual estoy estudiando por estos días.

Como hemos dicho en días anteriores en otras publicaciones del blog, mientras Daniel estaba exiliado en Babilonia, el rey del imperio tuvo un sueño que lo perturbó mucho.

Dado que no pudo conseguir que sus sabios y adivinos le declararan el asunto y su interpretación, mandó ejecutar a todos los sabios del imperio babilónico.

Entre ellos a Daniel y sus amigos.

Cuando Daniel se enteró de esto, solicitó tiempo para poder interpretar el misterio.

Después de que se lo concedieron, se dedicó a orar con sus amigos para que Dios le revelara el sueño y su interpretación.

Veamos lo que la Biblia dice que ocurrió y que considero es la clave para vencer nuestros problemas de ego:

Durante la noche, Daniel recibió en una visión la respuesta al misterio.

 

Entonces alabó al Dios del cielo (…).

 

El rey le preguntó a Daniel (…)

 

—¿Puedes decirme lo que vi en mi sueño, y darme su interpretación?

 

A esto Daniel respondió:

 

—No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa.

 

Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios.

 

Por lo que a mí toca, este misterio me ha sido revelado, no porque yo sea más sabio que el resto de la humanidad, sino para que Su Majestad llegue a conocer su interpretación (…).

 

| Daniel 2: 19 ; 26 – 28

Querido lector, en la actitud de Daniel ante estos eventos, vemos el secreto bíblico para vencer problemas de ego.

En ese momento tan complejo, Daniel podía haber escogido sentirse especial.

Después de todo, nadie en todo el imperio babilónico, uno de los más grandiosos de la antigüedad, había podido solucionar la demanda del rey.

Pero él sí.

Quizá hubiera podido pensar que de algún modo él tenía privilegios espirituales por ser un hombre muy santo y recto.

Pensar que Dios lo tenía en una estima o posición superior a la de sus amigos por sus propios méritos.

Es más, en ese momento él estaba siendo el héroe del imperio.

Salvando quizá cientos o miles de vidas de las manos caprichosas del rey.

Daniel fácilmente hubiera podido enfocarse en sí mismo y alimentar su ego.

Como decimos en mi país, Daniel hubiera podido «creerse la última coca-cola del desierto».

Sin embargo, en lugar de eso, se sacó de la ecuación y alabó a Dios.

Tan pronto como tuvo la visión, alabó a Dios y le dio el crédito a Él.

Cuando estuvo frente al rey, declaró que no era él quien le revelaba la interpretación del sueño, sino el Dios verdadero.

Daniel nunca se permitió verse a sí mismo, o sus competencias o cualidades, como la fuente de sus éxitos.

Siempre alzó su mirada al cielo y comprendió que todo esto eran misericordias de Dios.

Comprendió que él no era más que un medio que Dios estaba usando para cumplir sus propósitos eternos.

Esta historia nos enseña que para vencer nuestros problemas de ego, nos es necesario aceptar la realidad de que es Dios, no nosotros, quien obra lo bueno.

Que es su amor y misericordia los que nos dota de vida y capacidades para hacer cualquier cosa.

Y que a Él debemos todo cuanto somos y cuanto tenemos.

En el momento en que comprendamos eso, habremos derrotado nuestro ego.

Después de todo, el martillo no puede sentirse excepcional, ya que no puede hacer nada sin las manos del carpintero.

Somos un instrumento en las manos de un Dios de amor.

Recordemos siempre eso.

Espero que estas palabras hayan bendecido tu vida.


¿Y tú qué piensas? ¿Tienes problemas de ego que necesitas vencer? ¿Cuál es tu experiencia? Comparte en los comentarios.


¿Estás batallando con algún problema o circunstancia difícil en tu vida, y sientes que necesitas ayuda?

Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

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