Cómo vencer el orgullo según la Biblia

Hoy, mientras hacía mi devocional, encontré una historia que nos enseña cómo vencer el orgullo según la Biblia.

Se trata de la historia de Moisés.

Varias cosas me llamaron la atención sobre la forma en la que su vida transcurrió, y cómo las cosas que le pasaron lo convirtieron de un hombre orgulloso y arrogante a un hombre humilde.

Su historia se une a la de otros personajes bíblicos y nos presenta un método común a todos ellos, mediante el cual dejar de ser orgullosos.

La historia de Moisés es la de un hombre cuya vida fue privilegiada desde sus comienzos con ser un príncipe de Egipto.

Un hombre hebreo, recibiendo la mejor educación disponible y con las habilidades más refinadas que pudieran llegar a adquirirse en esa época.

Este hombre, al ver las injusticias que los egipcios cometían en contra de su pueblo, el pueblo de Israel; pensó de sí mismo ser capaz de librarlos de su opresión.

Cuando en realidad aún no estaba calificado para ello.

Esto lo demostró dejándose llevar por la ira y matando a un egipcio a sangre fría para defender a un israelita.

Hasta ahí la historia parece no tener mucho que ver con humildad.

Sin embargo, lo que ocurre después es lo que nos revela la forma en la que tú y yo podemos llegar a dejar de ser orgullosos.

Ese mismo hombre, luego tiene que dejar esa posición privilegiada, huir para salvar su vida y convertirse en un simple pastor de ovejas.

Ya no más bajo la tutoría y protección de faraón, sino bajo la tutoría de una persona ordinaria llamada Jetró, su suegro.

Ya no más en las academias egipcias, con los maestros humanos más reconocidos, sino ahora en el desierto, entre gente común y animales “torpes”.

La vida había dado un giro muy grande para Moisés.

Había pasado de ser un príncipe de la nación más poderosa de la tierra, el cual pensaba ser capaz de liberar al pueblo de Israel por su propia mano, a ser un simple humilde pastor de ovejas.

En cierto momento de la historia, Moisés se encuentra con Dios.

En ese momento, Dios le pide que haga lo que él antes ya había pensado hacer por su cuenta.

Liberar al pueblo de Israel.

Sin embargo, la respuesta que Moisés da a la solicitud de Dios nos deja ver que algo había cambiado en él:

“Pero Moisés le respondió a Dios:

 

«¿Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?»

 

Y Dios le respondió:

 

«Ve, pues yo estaré contigo. (…).»”
‭‭

Éxodo‬ ‭3:11-12‬‬‬

Aquel que antes, siendo príncipe, había pensado tener la capacidad para libertad a su pueblo con su propia mano, ahora preguntaba quien era él mismo para hacer tal cosa.

La superioridad ilusoria se había desvanecido. Moisés había dejado de ser orgulloso.

Y la respuesta de Dios curiosamente no es una respuesta enfocada en subirle a Moisés su ego, como si Dios se hubiera preocupado por posibles problemas de autoestima.

La respuesta de Dios es “no se trata de ti, se trata de mí, yo estaré contigo.”

Estos días estuve recordando, gracias a las recomendaciones de YouTube, un concepto en psicología que se llama el Efecto Dunning-Kruger.

He aquí lo que dice Wikipedia al respecto:

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real.

 

Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud.

El hecho de sobrevalorar nuestras capacidades y desarrollar una superioridad ilusoria es transversal a todos los seres humanos de diferentes maneras.

Sin embargo, algunos lo manifestamos en maneras más evidentes que otras personas o sufrimos de ello en una forma más aguda por causas que varían de persona a persona.

En resumen, entre menos sabemos de algo, tendemos a sobre simplificarlo dado que desconocemos su profundidad.

Eso hace que pensemos que el conocimiento o la capacidad que tenemos son comparativamente mayores a el de los demás.

Cuando en realidad no es así.

Realmente es algo bastante común.

El remedio que Dios usó tanto para el orgullo de Moisés, como para varios otros personajes en la biblia, fue permitir que la vida les enseñara, con su dureza, a través de trabajos y posiciones humildes; que no se trata de lo que ellos pueden hacer por sus propios medios dada una capacidad o posición excepcional ilusorias.

Se trata de lo que Dios puede hacer a través de ellos al enseñarles, guiarles y capacitarles, si humildemente se someten a su voluntad.

Si queremos ser más humildes, debemos hacer las pases con nuestra ignorancia y estar dispuestos a aceptar las oportunidades que Dios y la vida nos presenten para aprender en la simpleza y el anonimato que no somos todo lo que creemos ser.

Proponernos comprender, que a pesar de ello, si Dios está con nosotros, podemos desarrollar nuestro carácter y capacidades saludablemente y hacer una diferencia que honre a Dios y sirva al mejoramiento de la vida de otros, para esta tierra y para la eternidad.

Date la oportunidad de aceptar tus ignorancias e incompetencias, todas las tenemos.

Date la oportunidad de hacer aquellas cosas para las que piensas que estás sobre calificado o que no corresponden a tu posición.

Deja de lado por un momento el principado y vuélvete de vez en cuando un humilde pastor de ovejas.

Eso te ayudará a mantener la perspectiva correcta sobre quien realmente eres, que puedes hacer realmente; antes de que Dios y la vida tengan que enseñarte esa lección por su propia cuenta.


¿Y tú qué piensas acerca de cómo vencer el orgullo según la Biblia? ¿Cuál es tu experiencia? Comparte en los comentarios.


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