Dios y las emociones- Your emotions matter to God

Dios y las emociones: lo que la Biblia dice

Tiempo de lectura:4 Minuto, 20 Segundo

Un tema muy importante e incluso desatendido en la vida cristiana es el de Dios y las emociones.

Quisiera compartir contigo lo que la biblia dice en torno a este valioso tema.


Qué habla Dios de las emociones

Las emociones son parte de la forma como Dios diseñó nuestro ser para interactuar con él y con la realidad.

Es natural, pues que ellas tengan parte en nuestra relación con él.

Quisiera que hoy miráramos un ejemplo bíblico sobre cómo nuestras emociones pueden afectar esa relación.

Te invito a leer este pequeño pasaje bíblico para introducir la temática:

«Así que ve y diles a los israelitas: “Yo soy el SEÑOR, y voy a quitarles de encima la opresión de los egipcios.

 

Voy a librarlos de su esclavitud; voy a liberarlos con gran despliegue de poder y con grandes actos de justicia.

 

Haré de ustedes mi pueblo; y yo seré su Dios.

 

Así sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, que los libró de la opresión de los egipcios.

 

Y los llevaré a la tierra que bajo juramento prometí darles a Abraham, Isaac y Jacob.

 

Yo, el SEÑOR, les daré a ustedes posesión de ella”».

 

Moisés les dio a conocer esto a los israelitas, pero por su desánimo y las penurias de su esclavitud ellos no le hicieron caso.»

 

Éxodo 6 : 6 – 9

En este corto fragmento, podemos observar una forma en la que nuestras emociones pueden afectar la manera en que nos relacionamos con el Señor.

En contexto, el evento ocurre cuando el pueblo de Israel se encontraba esclavo en Egipto.

Dios envía a Moisés a decirle al faraón que deje ir al pueblo a adorarle durante tres días en el desierto.

Ante esa solicitud de Dios a través de Moisés, faraón decide negarse, y en contraste aumenta injustamente las cargas de trabajo del pueblo para que no escuche el mensaje de Moisés.

A causa del maltrato y la dureza de su esclavitud, el pueblo se encuentra en un estado de desánimo y agotamiento físico y psicológico.

Se encontraban completamente desanimados.

Dios se estaba acercando a ellos de una forma en la que nunca antes lo había hecho.

El evento era extraordinario.

Dios les estaba hablando con evidencias y con grandiosas promesas para el futuro.

Lleno de amor y de esperanza.

Sin embargo, el desánimo del pueblo al observar el presente, les impedía aceptar, tanto las evidencias, como las promesas de Dios.

Nosotros también, al igual que ellos, por circunstancias en la vida, llegamos a sentirnos desanimados, descorazonados.

Y al igual que para ellos Dios, se revela en nuestra vida de muchas formas clara y nos habla con promesas llenas de amor y esperanza.

Con una visión eterna de un futuro mejor.

Sin embargo, con frecuencia las circunstancias que atravesamos nos impiden apreciar las evidentes manifestaciones del amor de Dios y creer en sus promesas.

Simplemente, la emoción nos nubla la mente y como el pueblo de Israel no prestamos atención a lo que Dios tiene para decirnos.

Ante esto, ¿qué podemos hacer?

Querido lector, Dios conoce tu corazón más que tú mismo.

Él sabe lo que ocurre en tu mente y en tu inconsciente, aunque tú no lo sepas.

Para disfrutar de una relación saludable con Dios, es necesario reconocer nuestras emociones y darles el mesurado lugar que les corresponde.

Muchos vivimos la vida negando lo que sentimos y al hacerlo nos desconectamos de una parte importante de nuestra experiencia de fe.

Dios se interesa por cómo nos sentimos y a él podemos venir para expresar esas cosas.

Cuando tú le abres tu corazón a Dios como a un amigo íntimo, como a un padre amoroso, algo profundo en tu vida y en tu relación con él cambia.

Tu experiencia crece y mejora.

Al hacerlo, las tinieblas de la mente se disipan y entonces podemos ver con claridad lo evidente.

Podemos ver que Dios está ahí y que su mano está extendida para ayudarnos.

Es preciso aclarar que el reconocer nuestras emociones no implica que nos permitamos vivir controlados por ellas en lugar de la razón.

Todo tiene un lugar y un equilibrio.

Sin embargo, emociones no procesadas como la tristeza, el desánimo y otras, pueden impedirnos escuchar la voz de Dios.

Mi deseo para ti es que puedas venir a Dios como eres, en plena sinceridad.

Sin tapujos de palabras sofisticadas o hablándole de cosas que realmente no te interesan porque piensas que de alguna forma es necesario o mejor.

Háblale de lo que en realidad pasa, háblale de lo que en realidad quieres, háblale de lo que en verdad experimentas, dile si te sientes defraudado por él, si te encuentras desanimado o abatido, cuéntale por qué.


¿Y tú qué piensas Dios y las emociones en la biblia? ¿Cuál es tu experiencia? Comparte en los comentarios.


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Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

Dios y las emociones: lo que la Biblia dice

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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2 thoughts on “Dios y las emociones: lo que la Biblia dice

  1. Cuando somos capaces a travès de nuestra fe, de confiar nuestras emociones y pensamientos en Dios,, todo lo que tenemos en nuestro interior de maligno , perjudicial e inconsciente, desaparece de nuestra mente y la paz del Senyor se apodera de nosotros. .

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