La Paternidad de Dios en la Biblia: Estudio Bíblico Profundo

La escritura presenta a Dios como un padre amoroso de principio a fin, es por esto que estudiar acerca de la paternidad de Dios en la biblia es uno de los temas de mayor relevancia para nuestra vida espiritual.

La idea de la paternidad de Dios fue acentuada por Jesús, quien siempre se refirió a Dios como nuestro padre.

Empecemos por definir este fundamental concepto.


Qué es la Paternidad de Dios según la Biblia

La paternidad de Dios es la enseñanza bíblica de que Dios es un Padre eterno, no solo de Jesucristo, sino que, al estar en Cristo, podemos relacionarnos con Dios de una manera personal, cercana e íntima, del mismo modo que lo haríamos con nuestro Padre terrenal.

La paternidad de Dios es para nosotros el punto de referencia de la manera en que podemos aproximarnos a Dios, y de la confianza que podemos tener en Él al verlo como un padre amoroso.


Qué es la Paternidad Divina según la Biblia

La paternidad divina es una idea similar a la de la paternidad de Dios expresada con palabras similares.

La paternidad divina es el ejercicio que hace Dios de amarnos incondicionalmente e interesarse por nosotros, como lo hacen nuestros padres terrenales, y como lo hace con Jesús.


Qué dice la Biblia acerca de la Paternidad de Dios

De acuerdo con la Biblia, la paternidad de Dios no es algo que haya iniciado con la existencia de la humanidad, o las criaturas del universo, la paternidad de Dios ha existido desde siempre.

Dios ha sido desde la eternidad Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Antes de la venida del mesías, Dios se hacía llamar a sí mismo padre del pueblo de Israel.

Después de la redención, a través de Jesús, Dios es nuestro Padre, recibimos su amor, y somos llamados “hijos de Dios.”

La paternidad de Dios por nosotros nos da la seguridad de que como sus hijos somos herederos con Cristo de las riquezas espirituales del universo (Romanos 8:17).

Dios concede el título de hijo suyo a todo aquel que por fe ha recibido a Jesús como salvador (Juan 1:12).

En Cristo disfrutamos de todos los derechos y privilegios que corresponden a ser hijos de Dios.

Entre ellos su amor, el conocimiento de Él, podemos confiar en Él, en su provisión, protección, del mismo modo en que padres terrenales lo harían por sus hijos.

Del mismo modo, Dios nos disciplina como a hijos cuando desobedecemos o ignoramos sus consejos, para nuestro bien – Hebreos 12:10.

Hay muchas historias en la biblia con las cuales podemos responder al tema de la paternidad de Dios para con nosotros.

La más famosa es la historia del hijo pródigo relatada por Jesús, la cual la encontramos en Lucas 15:11-32.

Quisiera compartir contigo algunas de las otras cosas que la biblia dice acerca de la paternidad de Dios.

Por la Paternidad de Dios somos adoptados como sus hijos a través Jesús

Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

 

| Juan 1:12-13

Dios es un padre amoroso que brinda oportunidades

Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos.

 

| 1 Juan 3:1

Dios es un padre compasivo

Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.

 

| Salmo 103:13

Dios es un padre que nos protege, nos valora, y provee para nosotros

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta.

 

¿No valen ustedes mucho más que ellas?

 

| Mateo 6:26

Dios nos conoce íntimamente y somos hijos valiosos para Él

¿No se venden dos gorriones por una monedita?

 

Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre; y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza.

 

Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones.

 

| Mateo 10:29-31

Dios en su paternidad nos disciplina con amor por nuestro bien

Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones.

 

Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.

 

| Proverbios 3:11-12

Nuestro Padre Dios quiere darnos el reino de los cielos

No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.

 

| Lucas 12:32

Dios en su paternidad quiere darnos todas las cosas buenas que pueda

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

 

| Romanos 8:32

Aunque seamos huérfanos o no hayamos tenido un buen padre en esta tierra, Dios es nuestro Padre

Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada.

 

| Salmos 68:5

Dios es un padre compasivo

Sean compasivos, así como su Padre es compasivo.

 

| Lucas 6:36

Dios quiere que lo reconozcamos como nuestro Padre

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

 

| Mateo 23:9

La Paternidad de Dios lo hace querer consolarnos

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

 

| 2 Corintios 1:3-4

Todas las cosas buenas las recibimos por el amor paternal de Dios

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

 

| Santiago 1:17

Aunque nuestros padres terrenales nos desconozcan, Dios es nuestro padre

Porque tú eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conoce, ni nos reconoce Israel.

 

Tú, oh Señor, eres nuestro Padre, desde la antigüedad tu nombre es Nuestro Redentor.

 

| Isaías 63:16

Nuestro padre celestial no permitirá que seamos arrebatados de su mano

Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.

 

Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.

 

El Padre y yo somos uno.

 

| Juan 10:28-30

Nuestro padre Dios, en su misericordia, nos ha dado una herencia y una esperanza

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia y mediante la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, para que recibamos una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera.

 

Esta herencia les está reservada en los cielos

 

| 1 Pedro 1:3-4

Nuestro padre Dios es generosos con sus hijos y aun con quienes no lo aceptan como padre

para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

 

| Mateo 5:45

Nuestro Padre es bondadoso aún con los ingratos

Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos.

 

| Lucas 6:35

Dios nos disciplina con un amor paternal

Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.

 

Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?

 

| Hebreos 12:6-7


Cómo sé que Dios es mi Padre

La biblia enseña que al aceptar a Jesús como nuestro Señor y salvador en nuestra vida, nos convertimos en hijos de Dios. Juan 1:12-13

También dice que los verdaderos hijos de Dios son aquellos que hacen la voluntad del padre celestial.

Si estás apartado de Dios, entregado al pecado, estás excluyéndote  a ti mismo de la familia de Dios.

Si estás en los caminos de Dios, pero no experimentas a Dios como un padre, eso es otra cosa.

El tema de la paternidad de Dios es primordial para personas que no han podido tener una idea clara acerca de lo que es un padre, quizá porque nunca han desarrollado esta relación de confianza que es tan esencial en nuestro trato con el Padre Celestial.

Esto debido a que tuvieron un mal padre en esta tierra o un padre ausente, para ser sanados, también aprender a experimentar a Dios como nuestro Padre Celestial.

Por eso, para saber que Dios es tu Padre, es fundamental que revises tu relación con tu padre terrenal.

Sabemos que Dios es nuestro padre porque comprendemos y experimentamos que nos ama de manera incondicional.

Lo que da sentido a ese amor, es la relación que desarrollamos con Él.


Como experimentas en tu vida la Paternidad de Dios

Experimentamos en nuestra vida la paternidad de Dios todo el tiempo, por ejemplo cuando en nuestra relación con él, a veces nos disciplina para ayudarnos a ir por el mejor camino.

Otro ejemplo de como experimentamos la paternidad de Dios en nuestra vida, es cuando Él nos consiente concediéndonos los deseos de nuestro corazón y nos satisface el alma.

No solo eso, sino que experimentamos la paternidad de Dios en nuestra vida a través de su provisión constante para nuestras necesidades y su ayuda en todo lo que le pedimos.

La biblia dice que nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero, experimentar el amor de Dios íntimamente mediante la obra del espiritual santo en la vida, es el paso más importante para experimentar la paternidad de Dios.


Principios de la paternidad de Dios

– Amor incondicional

– Perdón

– Ser el fundamento de nuestra vida

– Poder depender de Dios en toda circunstancia

– Proveer para todas nuestras necesidades físicas, emocionales y espirituales

– Ser un referente de la verdadera paternidad

– Dar una visión para la vida


Reflexión sobre la paternidad de Dios

Sin embargo, por estos días, mientras estudiaba la biblia, encontré una historia que me impactó y me puso a reflexionar acerca del tema de la paternidad de Dios.

Se trata de la historia del Rey David y su hijo Absalón.

Me propongo compartir contigo un paralelo entre la actitud de David hacia su hijo, y la paternidad de Dios hacia nosotros.

La historia transcurre de la siguiente manera.

Absalón deseaba ser el rey de Israel, pero tenía un hermano mayor llamado Amnón, quien era el heredero.

Amnón viola a su propia media hermana, la hermana de Absalón, y Absalón, usando esto como justificación, lo mata.

De esta manera, Absalón queda como el primero en línea al trono.

Posteriormente, el joven decide ganar la simpatía del pueblo de Israel mintiendo acerca de su padre. Luego, organiza una revuelta con la cual usurpa el trono.

David tiene que salir huyendo porque su propio hijo está intentando matarlo. Mientras lo hace, Absalón tiene relaciones sexuales con diez de las mujeres de su padre.

En estas circunstancias, a punto de enfrentarse en un combate a muerte contra Absalón, David intenta ir a la batalla personalmente para intentar proteger a su hijo; sin embargo, no se lo permiten.

Mira las instrucciones que David da a sus comandantes con respecto a su hijo:

Entonces el rey les dio esta orden a Joab, a Abisai y a Itai:

 

—Por consideración a mí, traten con bondad al joven Absalón.

 

Y todas las tropas escucharon que el rey daba esta orden a sus comandantes.

 

2 Samuel 18:5

Las palabras de David a sus comandantes, concernientes a Absalón, muestran que él lo veía como un joven rebelde que podía volver en razón y ser perdonado.

David anhelaba redimir a su hijo. Por esta razón, les pide a sus generales que por favor no lo maten.

Es evidente el amor paternal y la misericordia que David tenía para con su hijo, me hizo pensar acerca del amor de Dios y su paternal cuidado hacia nosotros.

Me hizo pensar acerca de como Dios nos mira.

Si David, siendo un hombre, miraba con tal amor a aquel que, siendo su hijo, había usurpado su trono.

A aquel que intentaba quitarle la vida, que se había acostado con sus concubinas y había matado a su otro hijo.

Si así miraba David a su hijo, después de todas sus equivocaciones, cuál puede ser la misericordia y amor infinitos de Dios para con nosotros sus hijos.

Ciertamente mucho mayor.

Aun a pesar de todas las equivocaciones de Absalón, David siempre quiso redimirlo, ayudarlo a entrar en razón, ayudarlo a volver al camino correcto. Traerlo de vuelta a su lado.

Que Dios sea mi padre, significa que soy objeto de un amor infinito, de un perdón infinito, que Dios me mira con deseos infinitos, de redimirme, de ayudarme a andar por el camino correcto, que su compasión y paciencia para conmigo no se agotan.

Significa que no importa que haya hecho o cuanto me haya apartado de él, él me quiere de vuelta a casa y allí siempre seré bienvenido.

La rebelión de Absalón termina con su muerte.

Quiero que notes la reacción de David cuando recibe la noticia de la muerte de su hijo:

¿Y está bien el joven Absalón? —preguntó el rey.

 

El cusita contestó:

 

—¡Que sufran como ese joven los enemigos de Su Majestad, y todos los que intentan hacerle mal!

 

Al oír esto, el rey se estremeció; y mientras subía al cuarto que está encima de la puerta, lloraba y decía:

 

«¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!»

 

2 Samuel 18: 32 – 33

Quiero invitarte a que pienses por un momento. ¿Qué significa para Dios que nosotros tomemos la decisión de perseverar en rebelión contra él?

Con ello, nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de redención que él nos ofrece.

Si David lloró amargamente cuando su hijo rebelde perdió su vida, cuanto más Dios se conduele de ver cuando sus hijos perseveran en caminos que los dirigen a perder la vida eterna.

Dios nos ofrece a diario el regalo de la gracia y el perdón, el regalo de la vida eterna por medio de su hijo Jesucristo, si tan solo queremos aceptarlo.

David hubiera preferido morir en lugar de su hijo, pero no pudo hacerlo; sin embargo, Dios si dio su vida en nuestro lugar.

La paternidad de Dios y su amor infinito, son un tema ciertamente fascinante del que solo podemos tener ejemplos, aunque hermosos, imperfectos en esta tierra. Sin embargo, comprenderemos y disfrutaremos la paternidad de Dios por siempre en la eternidad.

Espero que estas palabras hayan sido de bendición para tu vida.


Beneficios de tener a Dios como nuestro padre

Alguien que conozco ejemplificó que los beneficios de tener a Dios como nuestro padre son similares a los de tener un padre sabio, rico, amoroso, paciente y comprensivo; con todas las responsabilidades y bondades que eso trae.

Algunos de los beneficios son:

– Tener un padre conoce el futuro y nos ayuda a navegar en la vida, proveyendo todo lo que necesitamos.
– Un padre que nos da el apoyo emocional que tanto necesitamos.
– Tener un padre que desea lo mejor para nosotros, y si se lo permitimos, nos lo da.

– Tener a alguien en quien confiar y de quien depender ante cualquier problema o circunstancia difícil.

– Tener un consejero en quien se encuentra toda la sabiduría del universo para toar las mejores decisiones.

– Un padre que nos disciplina y nos enseña el mejor camino y las mejores maneras de actuar y vivir.

 


¿Y tú qué piensas? ¿Qué significa para ti que Dios sea tu padre? ¿Cuál es tu opinión o experiencia? Compártelo en los comentarios.


¿Estás batallando con algún problema o circunstancia difícil en tu vida, y sientes que necesitas ayuda?

Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

consejería cristiana descuento

Utiliza el cupón DIOSPRIMERO2022 cuando vayas a hacer el pago, y obtén un 50% de descuento.

Bendiciones y un abrazo.

Deja un comentario