porque me va mal en el amor

Porque me va mal en el amor al buscarlo según la biblia

Tiempo de lectura:6 Minuto, 26 Segundo

Porque me va mal en el amor al buscarlo, llegó a esa conclusión un amigo mío, veamos algunas cuestiones que he hecho acerca de esta afirmación.

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la razón por la que tan a menudo nos va mal en el amor? ¿La razón por la que fracasamos en el amor?

Invertimos nuestro tiempo, esfuerzo, compromiso, dedicación y al final por alguna razón las cosas no resultan.

Esto hace que terminemos lastimados y decepcionados.

No sabemos si somos nosotros, si es el otro, si fuimos los dos.

Quizá culpamos al otro. Sus amigos, sus padres, una tercera parte inesperada.

Pero ¿estamos siendo honestos con nosotros mismos realmente?

Hoy, mientras pensaba en algo relacionado, recordé una historia en la biblia donde Jesús habla con una persona cuya vida amorosa había sido un desastre hasta entonces.

Una persona a la que le estaba yendo muy mal en el amor.

Seguro que conoces la historia.

Personalmente, nunca la había visto desde esta perspectiva específicamente.

De hecho, en días anteriores escribí una entrada donde abordo la misma historia y el mismo problema desde una perspectiva más amplia.

Te invito a que la leas para que tengas mayor contexto de la historia misma porque aquí no nos ocuparemos de los detalles.

Pero bueno, manos a la historia:

Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. (…)

 

En eso llegó a sacar agua una mujer (…), y Jesús le dijo:

 

―Dame un poco de agua. (…)

 

Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua (…), tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.

 

Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed (…), pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.

 

(la mujer contesta)

 

―Señor, dame de esa agua (…).

 

―Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús.

 

―No tengo esposo —respondió la mujer.

 

―Bien has dicho que no tienes esposo.

 

Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo.

 

En esto has dicho la verdad.

 

Juan 4:6-10; 13-19

¿Te puedes imaginar lo que es tener cinco divorcios?

Si pasar por uno es una de las experiencias más extenuantes de la vida.

Imagínate lo que significa pasar por cinco.

Con algo de razón, la mujer había decidido no casarse en su sexto intento de construir una relación sentimental.

Ella había vivido toda su vida buscando algo.

Algo que saciara sus necesidades emocionales.

Y había fracasado miserablemente al buscarlo.

Lo había tratado de encontrar en otras personas.

Puedo imaginar como ella quería construir una relación sentimental sólida, construir una vida con alguien más, encontrar afecto, apoyo, compañía y motivación en esa persona.

Y no tiene nada de raro esto, en el fondo todos lo queremos.

Este un deseo que Dios puso allí en nuestro corazón, el cual es perfectamente natural y digno de sentir.

Pero por alguna razón, todos los intentos de esta mujer hasta entonces habían terminado en fracaso.

Y si estás leyendo esto, intuyo que te ha ocurrido algo al menos similar.

Es posible que no te esté yendo bien en el amor a ti también.

Ese día Jesús le dice la razón y aunque ya la leíste, me gustaría compartirla contigo.

Mucho antes de que ella pudiera lograr construir una relación sentimental sana y sólida con otra persona, era necesario que construyera correctamente una relación fundamental en su vida y no se trataba precisamente de otro noviazgo o matrimonio.

Por esta razón Jesús le dice antes que nada:

Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua (…), tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.

Antes que nada, ella necesitaba construir una relación con Jesús.

Ella necesitaba aprender ese día que nadie podía darle lo que Dios podía darle.

Porque seamos francos.

Si tu corazón está sediento, lo único que vas a terminar haciendo es secar a los que están a tu alrededor.

No tienes agua para compartir, solo tienes sed.

Estás allí esperando encontrar en el otro algo que quieres en lugar de ofrecer algo para compartir.

En este caso, en lugar de dar, solamente puedes recibir, esperar, reclamar.

Nunca va a funcionar así.

La razón por la que te va mal en el amor es porque primero necesitas tener una relación correcta con Dios.

Tu sed nunca se va a saciar en otras personas con relaciones sentimentales.

Únicamente vas a tener más sed y, tristemente, lo más que llegarás a vivir serán infatuaciones o generar dependencias emocionales.

Tu sed solamente puede ser saciada en Jesús, y lo hermoso de esto es que nunca más volverás a tener sed.

Pero sabes, no solamente eso va a pasar.

Jesús también le dijo:

(…) el que beba del agua que yo le daré (…) dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.

Lo que va a pasar es que te vas a volver un manantial de vida eterna.

Tu corazón no exclusivamente será saciado, sino que vas a tener gozo, alegría, estabilidad emocional, todo esto de manera sana para compartir con esa persona especial.

A menudo pensamos que lo que necesitamos es compañía y afecto de alguien para ser felices.

En realidad lo que necesitamos es saciarnos en Jesús.

Hay una relación fundamental que debemos construir antes, para después construir una relación sentimental sana y sólida.

Se trata de una relación real con Jesús

Una cosa interesante que la biblia menciona acerca de la soltería es que esta es un regalo de Dios.

Sí.

Al igual que el matrimonio, por supuesto.

El apóstol Pablo la llama un don de Dios.

Dios en su amor y sabiduría determinó que todos los seres humanos fuéramos solteros por un tiempo en nuestra vida para que pudiéramos construir una relación con Él sin distracciones.

Por esta razón, si me permites darte un consejo acerca de cómo lograr construir esa relación sentimental que tanto quieres; te daría exactamente el mismo consejo que dio Jesús a esta mujer.

Haz de eso tu prioridad número dos.

Haz de la primera prioridad de tu vida construir una relación sólida con Jesús, saciarte del agua de vida.

Cuando ese fundamente esté sólidamente cimentado, podrás disfrutar del amor con el propósito para el que realmente Dios lo creó.

No de la manera egoísta en que la mayoría lo hemos hecho durante tanto tiempo y que tantas heridas nos ha acarreado.

Si no estás casado, quizá te convenga apartar un tiempo para disfrutar de ese regalo de Dios, tu soltería.

Apartar ese tiempo para construir una relación real con Dios.

Construir junto a Él un proyecto de vida y serle útil sin las distracciones y conflictos emocionales que conlleva tener una relación sentimental cuando realmente no estás listo para ello.

Espero que esta entrada haya sido de bendición para ti.

Te recomiendo este libro donde descubrirás los principios de parte de Dios para un noviazgo enfocado en cumplir Sus propósitos.


¿Qué opinas acerca de este tema? ¿Te ha ido mal en el amor? Déjanos un comentario.


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Bendiciones y un abrazo.

Porque me va mal en el amor al buscarlo según la biblia

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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