Cómo encontrar un propósito de vida con Dios según la biblia

¿Cómo encontrar un propósito de vida? Han sido bantantes veces las que te preguntaste esto ¿no es así?

Dos preguntas han circundado desde hace muchos siglos a los seres humanos.

¿Quién soy? ¿Por qué y para qué estoy aquí?

Quizá te hayas hecho estas preguntas alguna vez.

Estas preguntas se relacionan directamente con el tema del propósito de vida.

Al considerarlo, eso nos lleva a pensar como encontrar uno para nosotros.

Los creyentes nos hacemos una pregunta más precias:

¿Cómo encontrar un propósito de vida con Dios?

Quienes crecimos en una familia humilde, en un pais subdesarrollado, estamos muy familiarizados con la expresión «ser alguien en la vida».

El amoroso anhelo de nuestros padres fue que como fruto de sus sacrificios pudieran ver que nosotros, sus hijos, no padeciéramos las mismas privaciones y congojas que ellos.

A quien no le dijeron «estudie para que sea alguien en la vida».

Es claro que no tiene nada de malo motivar a las personas a superarse o a mejorar su educación o calidad de vida. Por el contrario es algo maravilloso y loable.

Quisiera retomar esa idea para ilustrar el tema del propósito de vida.

Hay quienes consideran conmigo, que esta manera de ver la vida, está influenciada por una corriente filosófica cuyos mayores exponentes modernos datan del siglo dieciséis (XIX).

El existencialismo.

Esta perspectiva en términos muy generales enseña que «la existencia precede la esencia».

Lo que esto implica básicamente es que los seres humanos carecemos de una esencia o valor intrínseco al llegar al mundo y que es nuestra responsabilidad construirla.

Construir una esencia, una identidad, una razón para nuestra existencia.

Es decir que nosotros debemos construir por nosotros mismos un propósito de vida.

Quizá puedas estar de acuerdo conmigo en que la frase «ser alguien en la vida» es una evidencia de que esta forma de pensar ha permeado completamente el mundo occidental.

¿Pero es esto cierto?

¿Carecemos los seres humanos de una esencia, valor y propósito intrínseco que preceda nuestra existencia?

¿Es nuestra responsabilidad última darle sentido a nuestra existencia?

¿Carecemos de un propósito de vida al venir al mundo?

Ver la vida de esa manera, nos lleva a que tratemos de encontrar nuestra propia identidad, sentido y propósito recurriendo a cosas externas.

Es por esta razón que en múltiples casos, las  personas llegamos a sentir que nuestra vida tiene propósito al ser reconocidos públicamente o al destacar en ciertas áreas.

Algunos buscamos identificarnos al vestirnos de formas particulares o al hacernos tatuajes llamativos, alteraciones en el cuerpo, colorarnos el cabello de forma no convencional o hacernos cortes muy diferentes, adquirir ciertos estilos de actitud o apariencia.

Inconscientemente intentamos ser diferentes a los demás para de algún modo esclarecer que somos nosotros mismos y que nuestra existencia tiene un significado y propósito individual.

Estamos de acuerdo en que todo es sano en su buena medida. Y el mundo sería muy aburrido si todos estuviéramos uniformados.

Quisiera llevarte a reflexionar acerca de que hay un aspecto intrínseco de esta filosofía de «la existencia precede la esencia» el cual puede ser altamente peligroso.

Bellas e intrínsecamente valiosas personas durante los años se han quitado la vida por sentirse sobre saturados de estrés e incapaces de encontrar sentido a su vida o encajar en expectativas colectivas.

Tener la responsabilidad de darle sentido y propósito por nosotros mismos a nuestra vida nos impone una carga pesada que en muchos casos nos roba de la alegría y la satisfacción de vivir.

Ahora, ¿Existe otra alternativa?

Me gustaría ilustrar este asunto recurriendo a una interesante historia que Jesús  contó a un grupo de personas en alguna ocasión.

“(…) el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.

 

(…) las ovejas oyen su voz; y él llama a las ovejas por su nombre, y las saca.

 

Y una vez que ha sacado a todas sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.

 

Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.

 

Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.

 

Yo soy el buen pastor.

 

Yo conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí (…).

 

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a aquellas debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor.

 

Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen.

 

Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

 

Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. »”

 

San Juan‬ ‭10:2-4, 9, 11, 14, 16, 27-29‬

¿Qué tiene que ver la historia de unas ovejas con lo que veníamos hablando?

Es normal no entender una de las ilustraciones de Jesús al leerla por primera vez.

Hay una idea ahí que quisiera resaltar.

En los tiempos de Jesús y mucho antes de ello, era muy común el oficio de pastor.

El cual consiste en cuidar, proteger, alimentar y guiar un grupo de ovejas.

En cierta ocasión Jesús:

Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

 

Mateo 9:36 NVI

La comparación aunque pareciera atrevida, nos pone a los seres humanos a la vista de Dios como ovejas.

La razón por la que las ovejas necesitan un pastor no es otra que el hecho de que las ovejas son animales bastante frágiles y desorientados.

¿Por qué se compara a los seres humanos con ovejas?

Ahí una idea implícita en esta historia que declara que esa es nuestra realidad.

Aun cuando muchos hacemos lo posible para ser fuertes y capaces. Aun cuando algunos hemos tratado de vivir una vida al margen de Dios, esta historia enseña que a los ojos de amor de Dios él puede ver una realidad en nuestra vida y nuestro corazón que va más allá de lo puramente evidente.

La dificultad de vivir la vida, de comprenderla, de encontrar el sendero, la confusión en que muchos vivimos, nuestra desorientación, nuestras crisis.

Es para tratar con esos problemas que hemos desarrollado la psicología. Ella nos permite tratar de navegar y orientar todos estos aspectos.

Esta historia ilustra que a los ojos de Dios los seres humanos nos vemos agobiados y desamparados, como ovejas sin pastor.

Entonces ¿que hacer al respecto?

Resulta interesante que la historia no da el protagonismo a las ovejas.

La lectura que hicimos al comienzo dice que:

(…) él llama a las ovejas por su nombre, y las saca.

El papel de la oveja es comprender que necesita al pastor.

El papel de la oveja es escuchar el llamado del pastor.

Su trabajo es reconocer la voz del pastor y responder a esa llamada.

No es el papel de la oveja luchar para dejar de sentirse agobiada, desamparada, carente de identidad y propósito…

Algo importante acerca de esta historia es que el pastor conoce el nombre de las ovejas.

De cada una de ellas.

Él sabe cuál es su identidad, porque él mismo se la dio.

Él mismo la puso allí en ellas.

La identidad no proviene de las ovejas, ellas no fueron responsables de escoger un nombre para sí mismas.

Como analogía podemos extraer la idea de que de acuerdo con esa historia la identidad de los seres humanos no depende de si mismos.

Nuestra identidad no depende de nuestra apariencia, nuestra actitud, nuestro trabajo, nuestra carrera, nuestro matrimonio, nuestro dinero.

Nuestra identidad ya existe y está arraigada en Dios.

La implicación de esta historia es que nuestra identidad solo la podemos encontrar en Él porque fue Él quien nos la dio.

Cuando escuchamos la voz del pastor que nos llama, lo sabemos.

Si estás en una condición de desesperación, agobiado, desamparado, Dios quiere sacarte de allí.

La historia dice que el pastor las llama por su nombre y las saca.

Y que cuando las saca:

va delante de ellas; y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz

Y esto nos lleva al tema del propósito, esencia o sentido de la vida.

Es difícil que una persona hoy día pueda considerar estas ideas como válidas.

Esto se debe a que toda nuestra vida hemos sido influenciados con ideas que nos dicen que somos los dueños definitivos de nuestra propia existencia y que debemos hacer con ella lo que queramos y hacer de ella algo extraordinario para que tenga sentido.

Libertad versus responsabilidad.

Una libertad ilimitada nos lleva a una responsabilidad ilimitada. Allí se construye un dilema psicológico porque no podemos ser ilimitadamente responsables.

Esta historia nos presenta que el propósito de nuestra vida se encuentra en la compañía, la dirección, el cuidado y el amor del pastor.

La idea que presenta es que el propósito último de tu existencia es estar cerca de Jesús.

El texto dice también que:

el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.

Es en él, en Jesús, en quien encontramos sentido a todo.

Es junto a él que disfrutamos de lo bueno que la vida tiene para ofrecer.

Esto no quiere decir que vamos a vivir una vida mediocre, todo lo contrario, quiere decir que Dios quiere guiar nuestra vida y hacer de ella algo mucho más relevante de lo que jamás podamos hacer con ella.

Y que es en el estar junto a él y en su propósito para ti en que tu vida tendrá completo sentido.

Ahora, con todo esto, ¿cuál es el valor de nuestra vida?

De acuerdo con el pensamiento existencialista la vida, la existencia, carecen de valor intrínseco.

Es decir, no vale nada en sí misma.

Por esto es menester dare valor a través de las acciones propias.

Quisiera reflexionar contigo acerca de que la vida en sí misma, la existencia en sí misma tiene total valor y sentido.

La muestra máxima de esto es que se volvió a pagar un precio muy alto por ella.

Jesús dijo de sí mismo:

Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas

Tu vida, tu existencia perse tienen valor en sí mismas porque se compraron de vuelta por el precio más alto.

La muerte de Jesús.

Él murió para devolverle el valor a tu vida, él murió para que tú no tuvieras que morir.

Tu vida fue comprada con el precio más alto, con la vida, el sufrimiento, la humillación de Dios mismo.

Todo por amor a ti.

No permitas, que nadie te diga lo contrario.

Por ultimo esta historia nos permite esclarecer que nuestra vida en Dios tiene total sentido y propósito.

Jesús volvió a decir:

Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen.

 

Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Quiero que notes en particular que Jesús dice «MIS» ovejas y dice «ni nadie las arrebatará de mi mano».

Nuestra vida no nos pertenece y nunca nos ha pertenecido como habíamos creído.

Tu vida le pertenece a Dios.

Dios valora tu vida, guarda tu vida, ama tu vida, es celoso con tu vida.

Es Dios quien más se interesa por tu vida, y es Dios quien más se interesa que esa vida, la cual es suya, tenga propósito y sentido en Él.

Dale la oportunidad a Dios de tomar control absoluto de tu vida.

Sea lo que sea que Dios te permita o guíe a hacer con tu vida por importante que parezca, cumplirá su significado más alto solo cuando alcances la eternidad.

Si tu vida no te lleva a la eternidad, simplemente habrá sido una vida más que se desperdicia.

Pero tranquilo, tampoco es responsabilidad tuya ganar la eternidad.

Jesús dijo: «Yo les doy vida eterna»

El propósito y fin máximo de tu vida en esta tierra es permitir que Dios la dirija y la lleve a la eternidad para estar para siempre junto a él.

Estar cerca de Dios es la experiencia más sublime y maravillosa que existe en la cual la existencia tiene completo sentido.

La experiencia más espléndida

y hermosa del universo.

Sea lo que sea que Dios te permita o te guíe a hacer con tu vida asegúrate de estar junto a él para morar con él por la eternidad.

Espero que estas palabras hayan sido de bendición para tu vida.

Me gustaría hacer una oración contigo para terminar:

«Señor, gracias porque en ti tengo identidad, porque mi vida tiene valor, propósito y sentido en tí.

 

Ayúdame señor a amarte, quiero entregarte mi vida.

 

Tómala por favor y cumple tu propósito en ella.

 

Guarda mi mente y mi corazón de las influencias seculares llenas de maldad que quieren destruirla.

 

Dame la dicha de estar contigo por la eternidad.

 

Amen.»


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