Cómo sanar las emociones según la Biblia

Cómo sanar las emociones según la Biblia

Tiempo de lectura:4 Minuto, 12 Segundo

Es legítimo preguntarse cómo sanar las emociones según la Biblia.

Ciertamente, nuestra mente y nuestras emociones, son un tema que le importa a Dios y que Él quiere sanar.

Es claro, en la historia de la redención, que Dios obra para restaurar su imagen en nosotros.

Hace unos minutos, mientras buscaba una imagen para esta publicación, pensaba en la forma tan astuta en que el enemigo ha obrado en la historia de la humanidad.

Primero crea sistemas dañinos, destruye familias, hiere sin piedad la mente de los seres humanos, desde todos los ángulos, y después él mismo ofrece métodos para sanar la mente y recuperar la paz.

Pero estos métodos nos quitan la mirada del Dios verdadero y no tienen eficacia real.

Para reflexionar acerca de estas ideas, quisiera compartir un aparte de la biblia que nos da un punto de partida al respecto:

“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.”
‭‭

Apocalipsis‬ ‭2:19‬ ‭

Una de las ideas que parece repetirse más en las páginas del libro de Apocalipsis, es la de un Dios que nos conoce.

Página tras página, puede verse repetir la misma frase, yo conozco, yo conozco, yo conozco, dice el señor.

Tenemos pues, un Dios que nos conoce.

Un Dios que, no solo sabe nuestros “qué” y nuestros “cómo”.

Si no un Dios que también conoce nuestros, ”por qué”.

Como seres humanos, nuestro conocimiento de las personas, está limitado por lo que percibimos y lo poco que conocemos de cada quien.

Aun nosotros mismos, no entendemos por qué hacemos lo que hacemos, o por qué somos de la manera en que somos.

Sin embargo, tenemos un Dios que nos conoce más allá de nuestros resultados.

Él puede ver nuestras causas.

Cuanto más pasa el tiempo, y contemplo mi vida, y el proceso de redención que Dios está haciendo en mí.

Cuanto más veo la gracia de Dios derramarse sobre mi familia para sanar y unir.

Más me convenzo de lo ámplio que es el espectro del problema del pecado, y lo inmenso que es el amor de Dios.

Jesús conocía la historia de aquellos pecadores que venían a buscar su auxilio.

Jesús se compadecía tanto, porque no solo veía sus equivocaciones, sino que también conocía las heridas que el pecado había generado en sus mentes y en sus caracteres.

Conocía las formas en que la vida los había tratado, los errores que habían cometido, y los mecanismos erróneos que cada uno había generado para protegerse, o para escapar de la dolorosa realidad.

Personificaba así, desde todos los ángulos, la profecía dada por Malaquías acerca de Él diciendo:

“»Sin embargo, para ustedes que temen mi nombre, se levantará el Sol de Justicia con sanidad en sus alas. Saldrán libres, saltando de alegría como becerros sueltos en medio de los pastos.”

 

Malaquías‬ ‭4:2‬ ‭

Cuando miramos a la cruz, y vemos a aquel Dios que ama infinitamente, veamos también a aquel Dios que nos conoce y comprende infinitamente.

A aquel Dios que está dispuesto a sanar nuestra mente de las heridas que nos han causado en el pasado.

Sanarnos también de las heridas que nosotros mismos nos hemos causado.

Muchas de esas heridas, son los “por qué”, de nuestros actuales defectos de carácter, de nuestras inclinaciones pecaminosas, y de nuestros múltiples errores.

Ese Dios que nos ama y nos conoce, también es el Dios que quiere sanarnos.

Ese Dios que nos conoce, sabe más de nosotros que nosotros mismos.

Ha sido mi experiencia, y desde una perspectiva bíblica, considero que el punto de partida para lograr una sanidad mental, y emocional verdadera, es comprender la verdad del carácter de amor de Dios.

Entender que, aunque todos nos juzguen injustamente, aunque nosotros nos juzgamos a nosotros mismos injustamente.

Él juzga con justicia y con verdad.

Él ve lo que nadie ve, entiende lo que nadie entiende.

Puedes venir a Él sin temor al rechazo, puedes venir a Él sin esconderte detrás de una máscara.

Sin temer que Él se impaciente.

Sin temer que Él sea intolerante.

Puedes venir a Él como venían las personas a Jesús: destruidas por el pecado y golpeadas por la vida.

Él a ninguno de ellos trató sin amor.

A todos escuchó con atención, y atendió sus necesidades con ternura.

Ese es el Dios que quiere sanar tu mente.

Sanar tus emociones y sanar tu corazón.

Ábrele las puertas para que Él entre, te enseñe y te ayude a sanar.


¿Cuál es tu experiencia de vida, cuál es la razón por la que buscas sanidad, cómo te sientes? Comparte con todos nosotros para crecer juntos.


¿Estás batallando con algún problema o circunstancia difícil en tu vida, y sientes que necesitas ayuda?

Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

Cómo sanar las emociones según la Biblia

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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