¿Qué dice la biblia acerca de la pereza? ¿la pereza es pecado?

¿Qué dice la biblia acerca de la pereza? ¿la pereza es pecado?

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En diferentes etapas de la vida, dependiendo de diversos factores, es posible que las personas pasemos por periodos en los que carezcamos de deseos de ser productivos.

En estas etapas nos llegamos a considerar, o ser considerados, perezosos.

Los factores que menciono son cosas como el tipo de educación que hayamos tenido o la condición de las familias en las que crecimos.

También nuestra personalidad, el grado de madurez que hayamos alcanzado, o situaciones emocionales.

Todas estas cosas tienen impacto en lo que entendemos por pereza.

Ante preguntas como, ¿qué dice la biblia acerca de la pereza?, o ¿la pereza es pecado?

Quisiera responder con varias observaciones al respecto.

Pero primero miremos que significa pereza en la Biblia.


¿Qué significa la pereza en la Biblia?

Existen diferentes palabras en el griego y hebreo para hablar de la pereza, idiomas en los que fue escrita la Biblia.

Sin embargo, en resumen la definición bíblica de pereza es falta de ganas y voluntad para terminar lo que se ha iniciado o cumplir con la labor que se nos ha encomendado.


Perspectiva bíblica sobre la pereza.

Para hablar sobre la pereza desde una perspectiva bíblica, lo primero es que veamos lo que la biblia dice.

Lee conmigo este pasaje bíblico introductorio:

¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga!

 

¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría!

 

No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.

 

Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado?

 

¿Cuándo despertarás de tu sueño?

 

Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez como un hombre armado!

 

Proverbios 6: 6 – 11

Teniendo este texto bíblico como referencia, abordemos el tema de la pereza desde las diferentes perspectivas que la Biblia nos da.


#1 La pereza es pecado

Claramente la biblia no alaba la pereza en lo absoluto.

Son muy numerosos los pasajes en los que la biblia condena una actitud perezosa y para nada la promueve.

Cómo seres humanos, uno de los primeros mandatos que Dios nos dio después de salir del huerto del edén fue el de trabajar, Génesis 2:15.

El de ser productivos.

Dado que Dios nos dio ese mandamiento, una actitud perezosa injustificada puede considerarse pecado, pues estaríamos desobedeciendo el mandato divino.

La razón por la que Dios quiere que seamos productivos es porque Él sabe que es una bendición para nuestra vida.

Él sabe que trabajar o estar en actividad es positivo para nuestra salud espiritual, física, social y psicológica.

Como amoroso padre nos insta a huir de la pereza y a andar en el camino correcto.


#2 La falta de proactividad también es pereza

En nuestro trabajo, cuando solo hacemos el mínimo esfuerzo posible, o cuando solo hacemos las cosas necesarias para que no nos regañen o despidan, estamos siendo perezosos.

Estamos cometiendo un pecado.

En nuestra vida diaria, cuando no tenemos metas u objetivos que nos motiven a la acción autónoma, también estamos siendo perezosos.

En el texto de estudio del día de hoy, vemos como Salomón invita al perezoso a considerar a las hormigas, quienes trabajan sin necesidad de que alguien las vigile o las gobiernes.

Por contraste, el perezoso solo hace lo que lo obligan a hacer mediante el uso de la autoridad o la vigilancia.

No es proactivo, no se preocupa por asumir responsabilidades o iniciativas de forma autónoma.

Incluso, aunque vea el peligro o el problema aproximándose a su vida, no actúa para cambiar la situación o resolverla.

La Biblia lo compara a lo siguiente:

El perezoso dice: Hay un león afuera; seré muerto en las calles.

 

Proverbios 22:13

Es decir sabe que hay un peligro, pero en vez de deshacerse del peligro se condena a sí mismo no haciendo nada.


#3 La pereza destruye nuestro futuro

La pereza nos hace perder años valiosos de nuestra vida en la inactividad, sin avanzar hacia ningún lado, lo que después limitará nuestras posibilidades en el futuro.

Si nos entregamos a la pereza, nos condenamos a un futuro mediocre.

Salomón nos deja claro que es necesario aprender de la hormiga, quien en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.

Del mismo modo, dejando de lado la pereza, debemos hacer provisión para el futuro, mediante el trabajo en el presente.

Dios está dispuesto a bendecirnos de manera abundante, pero como lo menciona el título anterior desea que por nuestro propio bien, seamos productivos y hagamos nuestra parte para alcanzar las metas y sueños que tenemos.

El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.

 

Proverbios 13:4

Es cierto que a veces la vida es difícil, y que no tenemos todo lo que deseamos, pero en muchas ocasiones puede ser que nos falte diligencia y constancia.

Si por el contrario, has dado tu mejor esfuerzo y aún no ves resultado, no te desanimes.

Toma una pausa para recargarte y continua hasta que veas el fruto de tu trabajo.


#4 La pereza nos causa pobreza

Corregir la conducta perezosa es indispensable para alcanzar prosperidad financiera.

De acuerdo con la biblia, una persona que, por causa de la pereza, no trabaja en pro de sus necesidades, no debería ni siquiera comer.

Quien se entrega a la pereza, y no trabaja sistemática y proactivamente en pro de objetivos claros, siempre será pobre.

Alguna vez, en alguno de mis viajes, escuché un dicho que decía «hombre flojo no monta caballo fino ni goza mujer bonita».

Un dicho popular que, si interpretamos dentro del marco de los valores cristianos, nos recuerda que solo el que trabaja merece disfrutar lo bueno de la vida.

En nuestro texto de hoy, el sabio Salomón le advierte al perezoso que con cada corto sueño, cada breve siesta, cada pequeño descanso, cada vez que se queda cruzado de brazos, está atrayendo progresivamente la pobreza y la escasez a su vida.

Esto no se refiere al descanso para recargar energías que tomamos cada día, o las pausas que a veces son necesarias para replantearnos nuestro proyecto.

Por el contrario, habla de una actitud en la que la persona siempre está cansada, siempre necesita dormir, en la que se cruza de brazos y dice: es que no hay nada que hacer.


Qué es la pereza espiritual

Mientras escribía esta publicación, noté que muchas veces como cristianos podemos sentirnos perezosos en lo espiritual, podemos perder de vista la meta.

Recordemos que Pablo le dice a Timoteo en la segunda carta que le envía:

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

 

Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

 

2 Timoteo 4:7-8

Es decir, Pablo compara la vida cristiana como una batalla o una carrera, ser cristiano requiere un esfuerzo, la mayoria de veces extraordinario, para no darnos por vencido.

Recordemos la definición dada al inicio, la de que la pereza es falta de ganas de terminar lo iniciado.

Teniendo esto en cuenta, podemos concluir que la pereza espiritual es cuando no queremos continuar la carrera.

Cuando decimos hoy no quiero orar, o estoy muy cansado o cansada para leer la Biblia.

Pero poco a poco, vamos perdiendo fuerza espiritual y entonces de manera sutil vamos cayendo en un sueño profundo del que puede ser dificil despertarnos.

Lo interesante es que al principio puede pasar inadvertido.

No corremos para salvarnos, porque ya lo somos en Jesús, corremos para cada día ser más semejante a Él y prepararnos para vivir con Él en la eternidad.

Para que nadie nos arrebate el galardón.


Cómo saber si lo que siento es pereza

Teniendo claro todo lo anterior, quisiera agregar una serie de observaciones personales, las cuales son totalmente subjetivas, pero considero aportan una perspectiva más amplia al problema de la pereza y sus causas.

Pongámonos los lentes redentores de Dios utiliza para abordar el tema de una manera más balanceada.

Es posible confundir la falta de motivación con pereza.

Todas las personas somos diferentes, tenemos capacidades, aptitudes, intereses, tenemos fortalezas y debilidades diferentes.

Es por esta razón que no todos disfrutamos o encontramos realización en ejecutar las mismas actividades.

Una persona considerada poco productiva, o perezosa en cierta tarea, puede ser altamente productiva en otra.

Así pues, es importante determinar si la razón por la cual una persona rehúye cierta actividad se debe a una falta en su carácter, es decir es perezosa, o si se debe a que esta actividad, o tipo de actividad, le resulta altamente insatisfactoria y frustrante.

Para ser productivos deberíamos enfocarnos, en forma proactiva y en la medida de lo posible, en realizar aquellas actividades que nos traen mayor interés o que nos proporcionan mayor satisfacción.

También debemos admitir que todos los trabajos o actividades tendrán una parte no tan satisfactoria, pero que son necesarias ser realizadas para alcanzar nuestras metas.

Un ejemplo simple puede ser: viajar.

La mayoría disfrutamos de esta actividad, pero puede haber otras cosas como: empacar la maleta, hacer inmigración en el aeropuerto o dormir en la cama dura de un hotel.

Estas cosas no son muy placenteras, pero son necesarias para poder realizar el viaje.

Relación entre salud física o mental; y la pereza.

Otra consideración que quisiera hacer, es la de que diversas enfermedades físicas y mentales, o simplemente periodos por los que atraviesa una persona  a nivel emocional, pueden traer consigo disminución en los niveles de energía.

Por ende resultan en una actitud improductiva que pueden malentenderse como pereza.

Casos como la ansiedad, la depresión, la perdida de un ser querido, una ruptura sentimental, entre otros.

Es importante determinar si tu situación está asociada a alguna de esas causas para poder tratarla.

La pereza y la crianza en la infancia temprana

Por último, y muy importante, es comprender que un hábito de pereza una vez contundentemente determinado, tiene su origen principalmente en situaciones de crianza o de familia.

En muchos casos, este tipo de comportamientos son aprendidos en el hogar o son patrones de comportamiento que desarrollamos los cuales no nos fueron corregidos a tiempo.

Pero esto no quiere decir que seamos un caso perdido.

Quiere decir que con la ayuda de Dios, una vez determinada nuestra realidad, podemos afrontarla de una manera propositiva y redentora para mejorar aquellas debilidades.

Reconocer es el primer caso para el cambio.


Consejos para combatir la pereza

Si consideras que sufres de pereza, por las razones que sean, quiero invitarte a que empieces en oración a pedir a Dios que te muestre y te guíe hacia las ideas, los recursos y las personas que pueden ayudarte a salir de esa situación.

Tú no eres un caso perdido, eres una obra maestra en proceso de elaboración.

Con el tiempo y el auto conocimiento, Dios te irá mostrando cuáles son las causas, las cosas y las maneras en que puedes ser más productivo y útil.

Observa aquellos momentos en los que te encuentras perezoso y pregúntate por las causas.

Luego, decídete por actuar.

Al principio será dificil, la mente y el cuerpo se fortalecen por la actividad, si llevas mucho tiempo haciendo pereza es posible que estes algo oxidado.

Pero no te rindas, recuerda que en Cristo puedes hacer todo, porque Él te fortalece y el esfuerzo dará sus frutos.


¿Te consideras a ti mismo perezoso? ¿Te consideran los demás una persona perezosa? ¿Cuál es tu situación? Comparte con todos nosotros para crecer juntos.


¿Estás batallando con algún problema o circunstancia difícil en tu vida, y sientes que necesitas ayuda?

Estamos aquí para ti. Te ofrecemos la posibilidad de hablar con alguien que te ayude a atravesar todas esas cosas difíciles, siempre de la mano de Dios.

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Bendiciones y un abrazo.

¿Qué dice la biblia acerca de la pereza? ¿la pereza es pecado?

Acerca del autor

Daniel & Jessi

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Salmos 94:19 | Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
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